Afgano
 
Historia: Los orígenes del Afgano son tan antiguos que incluso forman parte de la leyenda (que lo relaciona con el Arca de Noé), y así lo demuestran los bajorrelieves del siglo VI a.C. en los que aparece. En aquel tiempo su nombre era Tasi o Tazi, según inscripciones halladas en las cavernas situadas al noreste de Afganistán. También encontramos esta denominación en diferentes papiros egipcios correspondientes a la época del Imperio Antiguo.

Según teorías de expertos cinológos la raza desciende del cruce entre el Saluki y primitivas razas de tipo Spitz. Al parecer el actual Afgano viene del norte de la India, desde donde viajó acompañando a las caravanas de mercaderes árabes. Tras recorrer miles de kilómetros cazando para dichos nómadas llegó a la zona norte de Afganistán, donde la raza quedó establecida. Allí se dividió en tres variedades muy definidas que se desarrollaron paralelamente atendiendo a un fenómeno de aclimatación: el Afgano de Montaña, de espeso y larguísimo pelo, el Afgano del Desierto, más semejante al Saluki, y el Afgano Pastor, de pelo espeso pero más ondulado. Esta última variedad está hoy extinguida. Hoy en día la diferencia se centra entre los afganos de tipo americano, los de tipo inglés y los de tipo intermedio. 

Tamaño: En los machos: de 27 a 29 pulgadas (de 68,58 a 73,66 cm); en las hembras: de 25 a 27 pulgadas (de 64,8 a 70,2 cm) menos que los machos. 


Colores: Se admiten todos los colores.

Características: Suele ser de talla mas bien alta, con gran diferencia entre el macho y la hembra, pero en general sus proporciones deben ser siempre equilibradas. De paso elegante y porte altivo, al Afgano sólo le faltaba el manto sedoso, largo y suelto que actualmente lo caracteriza, dándole incluso el aspecto de una respetable dama de larga cabellera, detalle que sin duda sirve para completar su perfección. 

Temperamento: A diferencia de otras razas, el Afgano es capaz de dirigir él mismo su propia vida y no consentirá que alguien intente dominarlo sin razón alguna. Por eso este perro no es indicado para niños o personas exigentes, ya que cuando se encuentra acorralado suele atacar furiosamente.