Bullterrier
 
Terrier procedente de Gran Bretaña.

A pesar de su aspecto fiero y temible, el Bull Terrier es un perro afectuoso con las personas y amable con los niños. Sí necesita, no obstante, ser tratado con mano firme, dado que es excepcionalmente fuerte y puede constituir un peligro para otros perros. 

Historia: En el siglo XVIII, los Bulldogs se cruzaron con diversas razas de terrier para crear perros de lucha. A ellos se añadió sangre de English Toy Terriers y Whippets para proporcionarles mayor fuerza, agilidad, rapidez y ferocidad. Alrededor de 1860, un tratante de perros llamado James Hinks, refinó la raza incorporando cruces con English White Terrier y, posiblemente Dálmata y Pointer español. Ello dio como resultado un perro blanco y musculoso, dotado de una cabeza bien dibujada y unas patas más cortas que las de sus antecesores. En la década de los veinte se introdujo un toque de color en el pelaje del perro para evitar la tendencia genética a la sordera asociada a las razas albinas. 

Tamaño: Alrededor de los 36-39 cm de altura, y un peso entre 23'5 y 29 Kg. El peso y el tamaño no están establecidos por el estándar. 

Colores: Todo blanco, blanco con manchas negras y atigrados en la cabeza y las orejas; leonado o atigrado con o sin manchas blancas en la cabeza, tórax y extremidades, bicolor negro, leonado o blanco. 

Características: Debe dar la impresión de gran fortaleza y potencia, llamando la atención su particular cabeza en forma ovalada y larga, sin stop. Mandíbulas muy potentes, dientes sanos, fuertes y regulares. Ojos oscuros, pequeños y en forma de almendra. Espalda robusta, cuerpo redondeado. Pelo corto, duro y brillante. Cola llevada horizontalmente, en acción tensa. 

Temperamento: Aunque se muestra receloso frente a los extraños y a menudo ferozmente agresivo con otros perros, se mostrará como un perro extraordinariamente leal si cuenta con cariño y ejercicio suficientes.