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Terrier originario de Escocia.
Historia: Sus orígenes son controvertidos, unos piensan que es antiquísimo, otros que es una creación reciente. Las primeras noticias de esta raza se remontan a los primeros años del siglo pasado. Extremadamente original, sus patas cortas, cabeza grandísima, sus tupidas barbas y sobre todo sus largas cejas otorgan al Scottish una expresión vivísima y muy peculiar. Su movimiento es orgulloso y desenvuelto. Es un óptimo perro de madriguera capaz de resolver las más difíciles situaciones. Necesita, como casi todos los
terriers, ser peinado y depilado regularmente. Los perros de exposición tienen un arreglo característico que potencian su aspecto singular. Desde hace varios años es sumamente popular como perro de compañía.
Tamaño: Alzada de 25 a 28 cm. Peso de 8'5 a 10'5 Kg.
Colores: Negro, trigo o jaspeado de cualquier color.
Características: Aspecto muy original, fuerte y compacto. Cabeza larga, pero proporcionada al tamaño. Trufa grande. Cráneo casi plano. Ojos almendrados de color marrón oscuro, muy encajados. Orejas puntiagudas llevadas erguidas. Extremidades fuertes, muslos grandes y anchos, corvejones fuertes. Pies grandes. Cola gruesa en la raíz, se afina en la punta; llevada recta con una ligera curvatura. Pelo muy largo, compacto y áspero, tipo cerda. Subpelo corto, denso y suave.
Temperamento: Como todos los terriers, tiende a ser algo obstinado e independiente pero también es dócil y un gran compañero de los niños con los que no se cansa de jugar.
Excelente perro de departamento. Sólo necesita peluqueria
esporádicamente.
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